Mindfulness y Educación

El valor del mindfulness en la autoestima de l@s niñ@s

La autoestima del niño es la percepción que tiene de sí mismo y su capacidad para vivir y ser feliz. Es también su amor propio, su modo de tratarse, de quererse y de cuidar de sí mismo. Tan importante es conocerse bien, como tratarse bien a uno mismo.

La autoestima se ve afectada cuando el niñ@ no puede cubrir sus necesidades básicas en algún área de su vida. Esto sucede con frecuencia por un fenómeno que llamaré el Círculo de la desatención. Este consiste en que cuando un niño afronta dificultades en una o varias de las cuatro áreas vitales fundamentales (familia, amigos, rendimiento escolar y cuerpo) con frecuencia se frustra y comienza a desatender este área o áreas evitando hacer frente a los problemas que en ellas se le presentan. La desatención le reduce la frustración y el sufrimiento a corto plazo, pero con el tiempo las dificultades persisten o se hacen mayores y esto aumenta su sufrimiento y reduce su autoestima.

En el relato ficticio que te presento a continuación, podrás ver como los tres niños protagonistas van participando del programa de entrenamiento de la atención basado en la disciplina Mindfulness denominado Crecer Respirando y cómo su autoestima comienza verse afectada positivamente.

A lo largo de la realización de este programa, cada uno de ellos —y los restantes niñ@s también— irán desarrollando unas habilidades de concentración, emocionales y sociales e irán adquiriendo unos hábitos que les permitirán avanzar y sentirse mejor en aquellas áreas de su vida en las que más lo necesitan ganando confianza en sí mismos y en su capacidad para vivir y ser felices. Todo ello repercutirá positivamente en su autoestima.

Maite, la profe de Mindfulness

Maite, la profe de Mindfulness

Joaquín –nombres y personajes ficticios– presenta serias dificultades de aprendizaje que no ha podido afrontar debidamente hasta el momento cuando está empezando segundo de la ESO y se pone en evidencia su dificultad de superar las materias troncales. Raul sufre una timidez profunda que le impide relacionarse con sus compañeros de clase y hacer amistades. Está aislado y no sabe como salir de esa celda invisible que se ha creado él mismo. Susana está muy acomplejada con su aspecto porque se ve gorda y sufre una cojera permanente desde que tuvo un accidente de coche hace dos años. Los tres están en la misma clase: segundo A.

En la clase hay una gran expectación en el primer día de clase, en septiembre, porque les han anunciado que van a recibir un programa de Mindfulness que nadie sabe lo que es. A primera hora aparece una mujer que se presenta como Maite, la instructora de Mindfulness. Les pide que se sienten y guarden silencio para explicarles las normas que deberán respetar en cada uno de los nueve encuentros que tendrán. Las normas son tres: no tener nada encima del pupitre, permanecer en silencio y pedir permiso para participar o salir de clase levantando la mano.

No les explica lo que harán ni lo que es el Mindfulness. Les dice que lo van a ir descubriendo por su propia experiencia.

La bola mágica

– Comenzaremos con un juego — les explica Maite—. Se llama “La bola mágica” y consiste en que hacemos un círculo entre todos y uno de nosotros se pone en el centro con la bola en su mano. Suena una música y cuando esta se para, el niño del centro deberá tirar la bola a otro niño o niña diciendo primero su nombre. Este o ésta deberá tratar de coger la bola y agacharse. Los dos niños que están a ambos lados deberán en este momento decir el nombre del que tienen enfrente. Quien agarró la bola sale al centro y comienza la música. Cuando ésta se detiene se repite la acción. No vale nombrar a quienes ya han salido al centro. ¿Lo habéis comprendido? Haremos una prueba para ver si todos lo habéis entendido.

Tras jugar un rato, la instructora les pide que se sienten y les pregunta:

– ¿Qué habéis necesitado para jugar?

Surgen respuestas como la rapidez, la memoria y la atención. Aquí el grupo guiado por la instructora comienza a percibir la importancia de la atención en los juegos y en otras muchas actividades de su vida diaria. La experiencia seguida de las preguntas de Maite irán guiando a los alumnos en este programa de entrenamiento de la atención.

Las experiencias de nuestros protagonistas

Nuestros protagonistas han vivido diferentes experiencias:
Joaquín se ha sentido cómodo jugando y se ha divertido disfrutando de una clase diferente en la que no ha de leer y memorizar nuevos conceptos.
Raul lo ha pasado mal al encontrarse en una situación nueva jugando con todos sus compañeros, pero junto a la vergüenza sufrida, ha experimentado una cierta satisfacción en ese escenario temido pero en el fondo también deseado.
Por su parte, Susana se ha olvidado por unos momentos de su aspecto y de su cojera al concentrarse en el juego y participar en él plenamente. Se ha divertido.

A continuación Maite les presenta la siguiente práctica: se trata de un vídeo que les introduce pidiéndoles que presten toda su atención a lo que van a ver.

La Actitud mindful


En el vídeo de cuatro minutos aparece una niña de tres años descubriendo la lluvia y saliendo a la calle a mojarse con gran satisfacción. La forma en que la pequeña experimenta la lluvia y juega con ella es un ejemplo de la actitud que procuramos cultivar en esta disciplina: estar bien presentes y abiertos a la experiencia.

A continuación Maite les presenta la siguiente práctica: se trata de un vídeo que les introduce pidiéndoles que presten toda su atención a lo que van a ver.
En el vídeo de cuatro minutos aparece una niña de tres años descubriendo la lluvia y saliendo a la calle a mojarse con gran satisfacción. La forma en que la pequeña experimenta la lluvia y juega con ella es un ejemplo de la actitud que procuramos cultivar en esta disciplina: estar bien presentes y abiertos a la experiencia.

Tras la visualización del vídeo, Maite vuelve a preguntar a los alumnos por su experiencia:
– Qué fue lo que visteis en el vídeo chic@s?
Maite valida todas las respuestas y el encuentro continúa.

Ahora Maite les explica a los niños qué es lo que van a hacer durante el programa.

Contenidos del programa basado en Mindfulness Crecer Respirando

– Vamos a jugar con diferentes prácticas y ejercicios con los que iremos desarrollando algunas habilidades:

Susana se ha entusiasmado con la posibilidad de manejar sus sentimientos y sus pensamientos así como con la idea –nueva para ella– de aprender a ser amable consigo misma.Por su parte, Raul también ha visto alguna esperanza en la idea de manejar sus emociones y en la posibilidad de aprender a ser amable con los demás. Pero desconfía inicialmente de su eficacia porque su experiencia ha sido muy negativa.

Joaquín ha pensado que si logra mejorar su concentración quizá pueda distraerse menos en clase y comprender mejor algunas materias como las matemáticas o estudiar y memorizar los largos temas de Sociales y Naturales.

La Posición atenta

El siguiente ejercicio es la primera práctica formal de meditación y para ello Maite les enseña la Posición atenta y les guía hacia la exploración de su capacidad de observar y percibir cuándo están en ella y cuándo no es así. La posición es sentados en sus sillas con la espalda equilibrada y las manos sobre sus piernas o su regazo. Maite les muestra como la postura afecta a la atención y lo hace jugando a Apagar y Encender la postura observando lo que sucede.

Tras haber aprendido a adoptar la Posición atenta, Maite emplea un instrumento musical, un cuenco tibetano, para introducirles en la quietud y el silencio centrando la atención en los sonidos. Después

repite la práctica pero sin sonidos del instrumento para que los niños y las niñas se centren en los sonidos naturales dentro y fuera de ellos y se familiaricen con la experiencia de permanecer en quietud y en silencio durante unos segundos. Tras cada práctica Maite reanuda las preguntas que les permite a los chic@s afianzarse y compartir su experiencia con los demás.

Susana se ha sentido muy incómoda durante la práctica y su mente se encontraba arrastrada por pensamientos del tipo: “vaya rollo, cuándo terminará esto, qué tenemos a siguiente hora, hoy María no me ha saludado al entrar. ¿Estará enfadada conmigo?” Cuando Maite pregunta a todos por la experiencia, Susana se anima a participar y explica sus distracciones a Maite sin compartir sus pensamientos. Para su sorpresa Maite responde:

— Gracias Susana por compartir tu experiencia con todos nosotros. Lo que le ha pasado a Susana es absolutamente normal. — ahora, dirigiéndose a todos pregunta — ¿A alguien más le ha pasado lo que a Susana, que se ha distraído pensando en otras cosas y que se ha aburrido? — algunos niños levantan la mano para responder y otros responden directamente asintiendo y explicando lo que les ha pasado a ellos. Maite les da las gracias por participar a todos y les recuerda la importancia de levantar la mano para no hablar todos a la vez y poder escucharnos unos a otros. A continuación le pide a Joaquín, que aún está con la mano levantada, que explique su experiencia.

— Pues yo no me he sentido a gusto con el ejercicio pero al final también me aburría un poco y he abierto los ojos y me he distraído —. Maite valida la experiencia, dice que es muy normal y explica que las distracciones forman parte de la práctica. Añade que cuando aparecen distracciones, podemos volver a prestar atención a los sonidos con amabilidad para seguir con el ejercicio.

El Reto semanal

A continuación, Maite presenta el Reto semanal o Las Prácticas de la semana.
— Cada semana os plantearé un reto que consistirá en realizar algunos ejercicios con la intención de conocer, explorar y probar lo que sucede. En esta primera semana habréis de pensar en la adivinanza que os voy a escribir ahora en la pizarra. Además, cuando os sorprendáis distraídos —con la mente en un lugar

diferente al que estáis— os propongo que la traigáis con amabilidad hacia la actividad que estáis realizando. Seguidamente Maite escribe en la pizarra:

“Siempre está contigo y no te das cuenta.
Nunca se te olvida en casa.
Le gusta jugar con el aire y aunque quieras no se para. Se agita cuando corres y se calma cuando paras. ¿Qué es?”

— No digáis en voz alta lo que pensáis. Ahora ¿quién desea anunciar formalmente el final de la clase? — Varias manos se levantan tímidamente al principio. Después, otras se van sumando .

— Bien pues tú mismo, acércate a mí. ¿Cómo te llamas?
— Me llamo Raul — susurra éste con un hilo de voz casi inaudible. — Raul va a cerrar el espacio de mindfulness con ayuda de este instrumento, el cuenco tibetano.
Acercándose al oído de Raul le susurra: — ahora vas a coger este palito con tu mano y te vas a dirigir a todos tus compañeros diciéndoles: “Por favor prestadme atención todos. Poneros en vuestra Posición atenta para finalizar este primer encuentro de mindfulness.” Raul lo hace realizando un gran esfuerzo y poco a poco sus compañeros van adoptando la Posición atenta y guardando silencio.
— Ahora — le susurra Maite a Raul de nuevo — da un golpe suave y firme al cuenco tibetano y permanece en silencio percibiendo a tus compañeros.

Raul lo hace con firmeza y se crea un silencio hermoso en la clase. Cuando el sonido ha desaparecido, Maite anuncia el final del encuentro y se despide de todos hasta la próxima semana.
Raul se siente satisfecho de lo que acaba de hacer. Se ha visto a sí mismo dirigiendo a todos sus compañeros con una sencilla acción y le ha gustado.

Si estás interesado en informarte sobre este programa, Crecer Respirando, o sobre esta disciplina, el mindfulness, contacta conmigo a través de mi página web: www.andresgaspar.es

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