Las peleas entre hermanos (No) son normales

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Las peleas entre hermanos (No) son normales

Con frecuencia restamos importancia a las peleas entre hermanos afirmando que es normal y frecuente que ellos peleen y rivalicen en algunas ocasiones. Sin embargo, cuando las peleas, los celos y la rivalidad están muy presentes y se convierten en algo cotidiano, debemos pensar detenidamente en el asunto y actuar.

Lo que leerás a continuación son algunos comportamientos que mostramos con frecuencia y que sumados contribuyen a favorecer la aparición de riñas, celos y peleas entre hermanos. Junto a ellos, encontrarás las conductas alternativas que te ayudarán a crear un clima familiar cordial para favorecer la unión y el bienestar de todos.

Algunos comportamientos comunes y frecuentes que abonan el suelo de la discordia y el odio en la familia son estos:

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  • Acostumbramos a negar, rechazar y prohibir los sentimientos negativos de rabia, odio y cólera reaccionando racionalmente o furibundos.
    • Por ejemplo: Ante un hijo iracundo y rabioso por una frustración, podemos decirle: “veo que estás muy enfadado y tendrás tus motivos para estarlo.” A continuación le dejamos un tiempo para calmarse por sí mismo. Una vez calmado, podemos hablar de lo sucedido preguntando primero para conocer lo sucedido y su vivencia de ello.

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  • Comparamos a nuestros hijos para expresar orgullo, satisfacción y enfado. Para elogiar, motivar y para mostrar cómo deseamos que actúen.
    • En lugar de comparar, describe lo que hace tu hijo cuando actúa bien y cuando actúa mal, lo que te gusta y lo que te disgusta. Lo que debe hacerse. Lo que sientes. Los sentimientos de satisfacción y orgullo hacia uno de tus hijos es preferible expresarlos en privado. Al expresar favoritismos les estamos comparando y les hacemos daño a todos, incluido al favorito.

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  • Les encasillamos para halagarlos, para criticarlos, para demostrar que les conocemos bien, para justificar nuestras dificultades y las suyas, para lucirnos y para alimentar nuestro ego. También los niños se encasillan a sí mismos y unos a otros.
    • En su lugar de encasillar a nuestros hijos, podemos
    • Aceptar que nuestro hijo debe aprender nuevos roles y ayudarle a hacerlo.
    • Tratar a nuestro hijo No como es, sino como nos gustaría que fuera.
    • No Rendirnos. No pensar que nuestro hijo ya está definido y terminado por su carácter y naturaleza y no puede cambiar.
    • En el caso de Víctima y Agresor, enseñar al primero a defenderse y al segundo a actuar desde el respeto.
    • Ayudar a nuestro hijo a ver que puede comportarse mejor y exigirle un cambio progresivo y dirigido por nosotros.
    • Enseñar a los hermanos Un Nuevo Modo de Ver a su hermano.

 

  • Cuando un hijo nuestro destaca en un área de competencia excluimos a los demás y permitimos que se excluyan ellos mismos.

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  • Cuando los hijos se pelean podemos cometer algunos errores como…
      • Intervenir decidiendo nosotros quién tiene razón, quién no y cómo debe actuarse.
      • Analizar precipitadamente los hechos negando o ignorando sentimientos negativos de ambos.
      • Atacar al agresor poniéndonos a su nivel emocional y conductual.
      • Atender al agresor reprendiéndole por su conducta y descuidando al agredido.
      • No permitir que expresen sus sentimientos civilizadamente y que busquen una solución por ellos mismos.
      • Obligarles a compartir algo de su propiedad a regañadientes y contra su voluntad.
      • Encasillarles en los papeles de Víctima y Agresor.
      • Herirles con palabras ofensivas
  • En lugar de actuar así podemos…
    • Empezar reconociendo el enfado de los niños entre ellos.
    • Escuchar la opinión de cada niño con respeto.
    • Reconocer la dificultad del problema.
    • Apoyar a una parte cuando lo consideramos justo pero dejando que ellos intenten llegar a un acuerdo.
    • Expresar nuestro convencimiento de su capacidad para encontrar una solución aceptable para ambos.
    • Marcharnos.
    • Enseñar a cada uno a actuar más asertivamente. A la víctima, a defenderse. Al agresor/a, a perseguir sus propósitos con respeto.

 

 

  • Ante los conflictos con riesgo de lesión o daño con frecuencia intervenimos atacando al agresor y poniéndonos a su nivel emocional.
    • En su lugar podemos intervenir describiendo el riesgo existente y separar a los hermanos para más adelante hablar de lo sucedido.

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Junto a estas conductas alternativas, hay algunas otras acciones que podemos hacer también para prevenir los celos y la rivalidad entre hermanos. Para conocerlas asiste al segundo encuentro de mi taller “Educar sin sufrir” el próximo viernes 8 de abril de 19:00h a 20:30h. Tendrá lugar en San Sebastián de los Reyes, en el Centro ABC Fisioterapia ubicado en la calle Alonso Zamora Vicente, 9. Junto a Escuela Miguel Delibes. Su precio es 15 euros que deberás pagar al inscribirte.

Haz tu inscripción en los teléfonos: 91 166 55 35 y 606328722.

Posdata:

Nuestras vivencias pasadas con nuestros hermanos y padres son la experiencia vital desde la que nos situamos hoy en la escena familiar como padres y madres. El modo en que se vivían y transmitían los sentimientos en casa, la forma en que nos ganábamos la atención y el cariño de nuestros padres, el modo en que nuestros padres manejaban las peleas y los conflictos entre hermanos y nuestro singular modo de ser, estar y crecer en aquella familia. Recordar todo esto hoy, nos puede ayudar a comprender mejor a nuestra propia familia para actuar con más eficacia.

 

 

 

 

2016-04-01T09:12:49+00:00abril 1st, 2016|Familia, Psicología infantil|0 Comments

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