La educación emocional en la familia

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La educación emocional en la familia

¿Porqué prestar una atención especial a la educación emocional de nuestros hijos?
Tus  emociones están muy unidas a tu identidad. Tus miedos, tus enfados, tu entusiasmo, tu voluntad, tu tristeza; el modo singular en que vives y expresas tus emociones y sentimientos están en el núcleo de tu personalidad y tu psicología. Y tras cada experiencia emotiva hay un aprendizaje emocional que se traduce en firmes creencias sobre cómo eres tú y cómo es tu mundo. Estas creencias sobre ti mismo han conformado tu auto-concepto y tu autoestima y sostienen tu actitud vital. Por todo esto, saber cómo actuar en el mundo emocional de tus hijos es importante.


7 consejos sobre la educación emocional

 

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Responder en lugar de reaccionar.
Ante los acontecimientos, en ocasiones “reaccionamos” y otras veces “respondemos”. La diferencia es que cuando reaccionamos, lo hacemos automáticamente sin que medie la razón y el pensamiento. Sin embargo, cuando respondemos, lo hacemos tras una pausa en la que pensamos, analizamos lo que sucede dentro y fuera de nosotros, y elegimos nuestra respuesta. Esta pequeña pausa, marca la diferencia entre acertar y equivocarnos.

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Atender primero a la emoción y después a la razón. 
Somos seres emocionales antes que racionales. Cuando tu hijo está disgustado conecta primero emocionalmente con él y después, cuando haya recuperado el control, ayúdale a contar lo sucedido para que mediante la narración integre su experiencia y obtenga un aprendizaje positivo y realista que comprenderá firmes creencias sobre su mundo, él mismo y cómo actuar con eficacia.

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Escuchar con atención, identificar los sentimientos y nombrarlos. 
Cuando tu hijo te esté contando alguna vivencia significativa y emotiva, algo que le preocupa o le ha dejado afectado, lo mejor que puedes hacer es reconocer sus sentimientos y nombrarlos.
Ejemplo: hijo: “Esta mañana la profesora nos ha visto riñendo a Pedro y a mí y nos ha sacado de la clase diez minutos”. Madre: “¿Y porqué reñíais?” Hijo: “Pedro está siempre molestándome y en ocasiones me enfado.” Madre: “Ya veo… Debes estar muy disgustado.” Hijo: “pues sí lo estoy y encima la profesora nos castiga a los dos.” Madre: “¿Qué crees que podrías hacer para mejorar esta situación?

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• Aprender a Desarmar la ira.
En no pocas ocasiones somos nosotros, padres y madres, los que perdemos el control y nos ponemos furiosos y agresivos con nuestros hijos. Cuando vemos que estamos perdiendo el control debemos actuar con rapidez nombrando nuestro estado alterado y retirándonos de la situación para retomar el asunto pasados unos minutos. Podemos caminar, respirar profundo y analizar lo sucedido. Desarmar la ira consiste en señalar el nivel emocional para interrumpir la discusión y serenarnos.

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Ante los miedos de nuestros hijos, en lugar de negar y minimizar, escuchar y ayudar.
Cuando nuestro hijo sufra miedos o esté muy preocupado con algún asunto, en lugar de negar el problema o minimizarlo debemos hablar con él para comprender lo que le sucede. Trataremos de comprender sus miedos y le daremos herramientas para combatirlos como la Respiración tranquila o la Distracción cognitiva. Después, les acompañaremos.

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Enseñarles a meditar desarrollando un Observador tranquilo.
Podemos enseñar a nuestros hijos, desde los cinco años en adelante, a sentarse o tumbarse en quietud con los ojos cerrados y observar lo que sucede en su interior para conocerse y desarrollar una Atención interior. Tras algún ejercicio físico que les ayude a relajarse, podemos pedirles que escuchen su respiración y la acompañen observando lo que sucede en su interior durante un minuto. Después, les preguntamos por su experiencia distinguiendo sensaciones, sonidos, emociones,recuerdos, pensamientos.

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Integrar la propia historia de vida para mejorar la relación con nuestros hijos.
Crear y mantener una relación rica y profunda con nuestros hijos en la que seamos capaces de ver sus emociones y necesidades y responder con sensibilidad, es el pilar fundamental de una buena educación. Para lograrlo hemos de haber sido capaces de dar sentido y coherencia a nuestra propia experiencia vital con nuestros padres. Haber perdonado sus errores, comprendido sus propias dificultades y valorado sus esfuerzos, sus aciertos y sus logros. De lo contrario, cuando han existido en tu historia familiar vivencias negativas y no las has trabajado, éstas estarán afectando negativa e inconscientemente a tu modo de relacionarte con tus hijos.

3 links para seguir informándote
A continuación te dejo tres links interesantes. El primero es de las autoras del libro “Como hablar para que sus hijos le escuchen & escuchar para que sus hijos le hablen” Ed. Medici. El segundo es de los autores del libro “El cerebro del niño: 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo” El tercero es un vídeo sobre la educación emocional en la familia que me ha gustado mucho. Espero que te sea útil.
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2015-09-25T16:47:37+00:00septiembre 25th, 2015|Familia, Psicología adultos, Psicología infantil, Yoga|0 Comments

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