Es más fácil evitar un problema que hacerle frente

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Es más fácil evitar un problema que hacerle frente

Evitar problemas y responsabilidades es lo más fácil en el corto plazo, pero con el tiempo esta actitud nos pasará factura.

Esta es una creencia irracional que nos puede hacer mucho daño. En el momento, evitar un problema que no sabemos cómo hincarle el diente y con el que no avanzamos, es lo más fácil. Pero sucede que al no atenderlo el problema crece y crece hasta que reaparece con mayor gravedad y entonces nos resulta más difícil abordarlo.

Mientras esto sucede, nuestra mente está intranquila porque sabe que estamos desatendiendo algo que es importante y anticipa las consecuencias. Si logramos distraernos y huir de las llamadas de atención que nos enviará en forma de pensamientos negativos y malestar emocional, entonces recurrirá a mostrarnos su preocupación en el mundo onírico, el mundo de los sueños, y a través de ellos nos advertirá una y otra vez, en forma de pesadillas, de su inquietud y de la necesidad de atender aquello que estamos evitando. 

Nathalien Branden, experto en autoestima, nos explica en su libro “El arte de vivir conscientemente” que en aquellas áreas donde nos sentimos menos eficientes con frecuencia nuestra conciencia se reduce y ello nos impide realizar el necesario esfuerzo para cambiar algunas cosas y avanzar en ese campo. Ello repercute en nuestra autoestima que se debilita. Una parte de nosotros sabe que no estamos avanzando allí donde más lo necesitamos. Por ello Branden insiste en que el primer paso para mejorar la autoestima consiste en poner más atención en aquellas áreas vitales donde estamos atascados y nos sentimos incómodos o torpes.

Una vez que tomamos conciencia del problema, el siguiente paso es comenzar a dar pequeños pasos para realizar algunos avances en ese terreno. Por pequeños que sean nuestros progresos, éstos nos proporcionarán una gran satisfacción dado que nadie sabe mejor que nosotros mismos lo mucho que nos cuesta avanzar en ese área vital. 

La próxima vez que te sorprendas evitando afrontar un problema, y que te des cuenta de que llevas tiempo haciéndolo, pregúntate cómo te encuentras en ese aspecto de tu vida, sea este la familia, la pareja, los amigos, una persona, el trabajo o la salud. Si al hacerlo descubres que se trata de un campo difícil para ti, comienza por aceptar los hechos y mirarte a ti mism@ compasivamente. Después analiza el asunto y piensa en qué primeros pasos podrías dar para avanzar un poco. 

Elige objetivos sencillos que te sientas capaz de alcanzar realizando un pequeño esfuerzo. Escribe en un cuaderno tus objetivos y las acciones que vas a realizar para alcanzarlos así como el tiempo y el momento del día en que lo vas a hacer. Ve anotando en él tus progresos cada día por pequeños que sean. Anota también tus dificultades. Comparte éstas con alguien de tu confianza.  Asegúrate de que no pasa un sólo día sin que avances un poco hacia ellos. Después, pasados unos días, valora tus progresos. Una vez alcanzados los primeros objetivos, escribe unos nuevos y ve a por ellos. Si no eres capaz de avanzar o te has atascado pide ayuda a un profesional que te acompañe en todo este proceso.

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